El templo de este encantador
y pequeño pueblo elevado a 1550 metros de altura
fue consagrado en el año 903, por lo que durante
el año 2003 se celebran los actos de conmemoración
de los 1.100 años de ese suceso.
A
lo largo de la historia se le han añadido varios
elementos arquitectónicos como el pequeño
campanario, formando un bellísimo conjunto arquitectónico
que conserva en su interior unas pinturas románicas
de gran valor histórico y artístico.
Descubiertas en el marco de las obras de restauración
llevadas a cabo entre 1997 y 1999, y en la que también
se descubrieron un considerable número de restos
humanos, son uno de los hallazgos más importantes
de los últimos años en Cataluña.
Dada su excepcionalidad
artística, y con el objetivo de asegurar su
protección, actualmente el acceso y las visitas
al interior del templo están controlados y limitados.
A pesar de ello, a lo largo del año 2003 se
establecerá un servicio de visitas comentadas
la mayoría de fines de semana y periodos vacacionales,
para que aquellas personas o grupos interesados en
visitar el templo y sus pinturas pueda hacerlo.
Para obtener más información
sobre las visitas, consultad por teléfono al
Ayuntamiento de Toses.
Descubrimiento de las pinturas murales
Las pinturas románicas
murales de la iglesia de Sant Víctor de Dòrria
fueron descubiertas en noviembre de 1997 cuando, a
partir de un proyecto de restauración de la
iglesia promovido por la Generalitat de Catalunya,
la Diputación de Girona, el Obispado de la Seu
d’Urgell y el Ayuntamiento de Toses, técnicos
del Servicio de Restauración de Monumentos de
la Diputación de Girona aprovecharon para realizar
prospecciones en el ábside, en la vuelta y en
las paredes interiores con el fin de detectar algún
indicio de pintura de cierta antigüedad. Bajo
cinco capas de yeso y cal, agregadas al muro en épocas
pasadas, aparecieron las primeras muestras de pintura.
En una iglesia donde las reformas y las ampliaciones
arquitectónicas habían desdibujado la
estructura primigenia, era impensable que existiera
ningún resto de pintura mural. Realizados los
análisis, consultas y prospecciones oportunas
quedó confirmada su originalidad románica,
fechable en el siglo XII. Una vez confirmadas las características
románicas, se priorizó la actuación
y se procedió a su restauración.
El aspecto actual que presentan las pinturas es el
testimonio real que nos ha quedado del pasado románico
de la iglesia después de las alteraciones sufridas.
No han sido reconstruidas, ni se ha intentado mejorar
su aspecto estético, ya que se ha creído
oportuno conservarlas en su estado original.
Descripción
de las pinturas murales
La zona central de la vuelta
del ábside cuadrangular está presidida
por una Maiestas Domini, en el interior de una mándorla
ovalada, acompañada por el tetramorfo y una
tríada de ángeles a cada lado, todo rodeado
a su vez, por una cenefa geométrica. Bajo la
cenefa, coincidiendo con la zona semiabsidial, y a
ambos lados del presbiterio, se puede ver la habitual
agrupación de apóstoles en posición
frontal, rodeada así mismo, por otra franja
decorativa diferente. La secuencia pictórica
está seguida, en la vuelta central por una aureola
circular en la zona más alta, conservada parcialmente,
y en el interior de la cual se representa un personaje
sentado que podría tratarse de la Virgen sin
el niño. A cada lado hay dos ángeles
que sostienen la mándorla y en medio de ellos
aparece la imagen de un profeta. El frontispicio del
arco triunfal presenta imágenes de raíz
profana dada su evidente sensualidad. En la capilla
lateral derecha, a su vez, se descubrieron unas pinturas
al temple de época posterior con la imagen de
dos personajes con un fondo estrellado. |